Si hay
un relato en el Antiguo Testamento
en el que se nos muestra el poder de Dios,
utilizando la música como instrumento,
es la caída de las murallas de Jericó.
El éxito de ese primer asedio realizado por
Israel en la Tierra Prometida,
fue consecuencia de su obediencia a Dios.
La fe en Dios fue suficiente para que los obstáculos se
desvanecieran por si mismos.
“Por la
fe, se derrumbaron los muros de Jericó,
después de ser rodeados durante siete
días”.
(capítulo 11 de la Carta a los Hebreos).
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