Generación Esperanza es un programa de música religiosa contemporánea que emite Radio María España y algunas emisoras de Latinoamérica.
En este blog encontrarás noticias de esta música, de las nuevas producciones y de los grupos y cantantes. También podrás escuchar los programas que ya han sido emitidos

martes, 1 de julio de 2008

EL KERYGMA


EVANGELIZACIÓN Y KERYGMA


El pasado sábado, el Papa Benedicto XVI inauguró el Año Jubilar dedicado a San Pablo. Del 28 de junio de 2008 al 29 de Junio de 2009, toda la Iglesia celebra este año de gracia con ocasión del bimilenario del nacimiento de San Pablo, que los historiadores sitúan entre los años 7 y 10 después de Cristo.

San Pablo fue el gran evangelizador, que extendió la Iglesia a todas las gentes. Por ello, este Año Paulino es un tiempo muy adecuado para hablar de evangelización, como venimos haciendo en las últimas entradas de este blog.

Todo bautizado tiene la misión de ser evangelizador con la palabra y el testimonio. No es algo exclusivo de sacerdotes o consagrados, sino que es una tarea para todos los creyentes.

¿Dónde y cuándo debemos evangelizar? Siempre y en todas partes, con la misma naturalidad con la que hablamos de otros temas (de cultura, de política, de deporte, de actualidad,…). Por supuesto no debemos olvidar el sentido de la oportunidad y una preparación pedagógica para evangelizar con eficacia.

En el proceso de la comunicación del evangelio hay dos momentos distintos y sucesivos: el primer anuncio de la buena nueva (el kerygma) y, posteriormente, la enseñanza progresiva de la fe (la catequesis).

El kérygma es la proclamación, el acto de anunciar un mensaje. Mensaje que nos dice que Dios Padre, a través de su Hijo Jesús, el Mesías, nos ofrece y hace realidad, nuestra salvación y la instauración de su Reino.

El kérygma es esencialmente la narración a los que no creen o no han tenido una experiencia de encuentro con el Señor, de lo que Jesús -en cuanto Mesías de Dios- ha hecho por mí. No es una teoría o una filosofía, es decir, una persuasión por argumentos de la razón. El contenido del kérygma es un hombre “nacido de mujer”, Jesús de Nazaret, que se acerca a todos como el Mesías, el Hijo de Dios, y que muere y resucita para nuestra salvación, según lo había predestinado Dios a Israel, su pueblo, en la Sagrada Escritura.

La proclamación del kerygma, la buena noticia del Evangelio, convendría que fuera siempre lo primero que ofreciéramos en cualquiera de las actividades de nuestras parroquias, movimientos, colegios, encuentros cristianos, etc.

Muchas veces en las actividades pastorales queremos evangelizar a base de catequesis y esto no es posible si no ha habido un previo anuncio kerygmático. Otras veces queremos evangelizar desde la liturgia y nos empeñamos en que sea más atractiva, pensando que así se evangeliza más. Esfuerzo vano, también, si la persona no ha tenido un paso previo de conversión a Jesucristo.

Este anuncio del kerygma debe ir siempre acompañado del testimonio de vida, de la propia experiencia de salvación en Cristo que tiene el evangelizador.

El kerygma es un mensaje actual (hoy), directo (a ti que me estás aquí escuchando) y con unos pasos básicos que están enlazados, concatenados, íntimamente relacionados y dependientes entre si, llevando una secuencia lógica:

1º.- DIOS TE AMA

El primer paso del kerygma nos habla del amor de Dios: Dios te ama.

Dios es un padre amoroso que te ama personal e incondicionalmente y quiere lo mejor para ti. No te ama porque seas bueno, sino porque El es bueno. No te pide que lo ames, sino que te dejes amar por El.

“En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene, en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Jn 4, 9-10)


2º.- EL PECADO: NO TE PUEDES SALVAR POR TI MISMO.

En segundo lugar, el kerygma habla del pecado. Has rechazado el amor de Dios y no te puedes salvar por ti mismo.

El pecado consiste en no confiar ni depender de Dios y nos impide experimentar el amor divino. El pecado es sinónimo de muerte y destrucción y es la razón de nuestros problemas personales, comunitarios y sociales.

Eres pecador necesitado de salvación porque no eres capaz de vencer al maligno ni de liberarte del poder del pecado. Reconoce tu pecado ante el Señor.

“Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios” (Rom 3, 23)


3º.-JESÚS YA TE SALVÓ

El tercer paso del anuncio kerygmático nos habla de la solución de Dios para nuestra situación de pecado. Jesús es la solución. Ya te salvó.

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él” (Jn 3, 16-17)

Existe una buena noticia: Jesús ya te salvó y te perdonó, pagando tu deuda pendiente con el precio de su sangre. Con su muerte vicaria (tomando el lugar que te correspondía a ti) y con su resurrección, te comparte la vida: te da vida de hijo de Dios.

Ya estamos en paz con Dios y es posible la felicidad. Jesús no nos salva, ya nos salvó.


4º.- FE Y CONVERSIÓN

El cuarto paso nos habla de la fe y de la conversión: acepta el don de la salvación.

Jesús ya ganó la nueva vida para ti. Recíbela creyendo y convirtiéndote. Creer en alguien, más que creer en algo, confiando en que su camino es mejor que el tuyo. Confiesa a Jesús como salvador personal y renuncia a cualquier otro medio de salvación.

Convertirte es intercambiar tu vida por la vida de Jesús. Entregar tu vida de pecado y comenzar a vivir la vida de hijo de Dios. Proclama a Jesús como Señor de todas las áreas de tu vida. Abre las puertas de tu corazón a Jesús, que está llamando a tu puerta.

En el mismo libro de los Hechos leemos lo que Pedro contestó a la gente que le preguntaba qué tenían qué hacer: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo, pues la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor, Dios nuestro” (Hch 2, 38-39)

5º.- LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO

El quinto paso del kerygma nos habla del don del Espíritu. La promesa es para ti. Jesús se hace presente con su salvación por medio de su Espíritu. Él está sediento de regalarte el agua viva del Espíritu de filiación que clama: ¡Abbá, papá!

Pide y recibe el don del Espíritu.

“Jesús, de pie, decía a toda voz: - Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. Si alguien cree en mí, el agua brotará en él, según lo anunció la Escritura-. Jesús, al decir esto, se refería al Espíritu Santo que luego recibirían los que creyeran en Él. Todavía no se comunicaba el Espíritu, porque Jesús aún no había entrado en su gloria” (Jn 7, 37-39)

“Aquel mismo domingo, por la tarde, estaban reunidos los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz esté con vosotros. Y les mostró las manos y el costado. Los discípulos, se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo: La paz esté con vosotros. Y añadió: Como el Padre me ha enviado, yo también os envío. Sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 19-22)

6º.- LA COMUNIDAD, LA IGLESIA

No basta con nacer a una vida nueva, hay que crecer en ella. El sexto paso del kerygma nos habla de la comunidad. Jesús está en el hermano.

Para crecer en la vida nueva es necesario mantenerse unido a la vid (Jesús) viviendo como parte del cuerpo de Cristo, en unión con los otros miembros. Para responder al amor de Dios contamos con una familia en la fe, que es la Iglesia.

El encuentro con Cristo conlleva necesariamente el encuentro con el hermano, especialmente con el más necesitado.

Persevera con Jesús en la comunidad, en la Iglesia. La vida cristiana se vive con la pertenencia agradecida a la Santa Iglesia Católica, en el ámbito diocesano y parroquial, en el de los movimientos y en el de las comunidades y asociaciones apostólicas. Querer ir por libre, vivir la fe aislados del cuerpo de Cristo, es una torpeza. Querer hacer una fe a la medida personal o de acuerdo a nuestras propias opiniones, independientes de la certeza de la fe eclesial es garantía de que pronto nos alejaremos de la gracia que Dios nos ha regalado.

“Así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros” (Rom 12, 5)

“Vosotros que en un tiempo no erais pueblo y que ahora sois el Pueblo de Dios, de los que antes no se tuvo compasión, pero ahora son compadecidos” (1 Pe 2, 10)


EL TESTIMONIO, LA PALABRA DE DIOS Y EL ESPÍRITU SANTO

La clave de la evangelización es el testimonio, es decir, la narración en primera persona de cómo el propio evangelizador ha experimentado en carne propia la historia de la salvación. El testimonio tiene cuatro partes bien definidas:

- Yo antes de Cristo

- Mi encuentro con Cristo

- Yo después de Cristo

- Y la motivación: “Si lo hizo en mi, lo puede hacer en ti”.

En el anuncio del kerygma, de la Buena Noticia, debemos usar la Sagrada Escritura; citarla y leerla directamente. Hay una fuerza intrínseca en la misma Escritura, en la Biblia, pues no en vano es Palabra de Dios.


Pero lo más importante de la evangelización es tener en cuenta que debe hacerse con el poder el Espíritu Santo, es el Espíritu Santo quien convence y convierte. El evangelizador es canal transmisor y no podrá serlo auténticamente si no tiene una vida de oración y sacramental, si no está auténticamente unido a la vid, a la Iglesia.

En la evangelización tres son los personajes:

- el evangelizador, que proclama y testifica

- el Espíritu Santo, que convence y convierte

- el evangelizado, que escucha y responde a Dios.


BUENA NOTICIA PARA TODOS

El kerygma es la proclamación de la buena nueva de la salvación universal que interesa escuchar a todo hombre, sea de donde sea, crea en lo que crea y cualquiera que sea su situación.

El discurso de San Pedro en casa de Cornelio, que nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles resume este anuncio: La Buena Noticia es Jesucristo, Señor que otorga la paz. Todo comenzó en Galilea, después de que Juan predicara el bautismo. Jesús fue ungido por el Espíritu Santo, pasó por el mundo haciendo el bien y liberando del dominio del diablo. En Judea, lo mataron en una cruz; pero resucitó y se apareció a algunos. El Crucificado ha sido constituido por Dios como “Señor” y “Juez de vivos y muertos”.
Todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en Él, alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados. Los discípulos son los testigos de esta buena noticia y son enviados a predicar y a dar testimonio”
(Hch 10, 34-43)


MARIA, MADRE Y COMPAÑERA EN EL CAMINO DE LA FE

María, la Madre de Jesús y nuestra Madre, es nuestra mejor valedora en nuestro camino de la fe. Intercede ante el Señor por cada uno de nosotros y nos acompaña como acompañó a los apóstoles.

Debemos poner bajo su amparo cualquier actividad de evangelización y a todas las personas evangelizadas.

“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch 1, 14)


Fotografía: San Pablo, pintura de Velázquez

3 comentarios:

  1. Excelente artículo, lo mejor que hay sobre el kerygma

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    1. el kerigma..hace nacer al cristiano en la vida de fe..habre tu corazon a Dios y seras un nuevo hijo vendecido.

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  2. Lo major para un evangelizador es hora de evangelizar

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